lunes, 8 de septiembre de 2014

Prólogo

Han pasado ya unos cuantos años y hay veces que me pregunto por mi interés en este periodo de la historia. No es que me sienta mal por el camino recorrido, sino que algunas veces, para seguir avanzando, es necesario volver a los orígenes para no perder el rumbo.


Resulta complicado establecer el momento o la decisión que ha condicionado esta parte de mis inquietudes “intelectuales”. Recuerdo la lectura de “Zalacain el Aventurero”, y años después, con una conciencia más clara de la geografía y una pasión incipiente por los deportes de montaña, el ser capaz de ir escudriñando todos aquellos lugares que recorría aquel contrabandista, situándolos en un mapa; haciendo tangible la ficción de aquella novela.

De la misma forma, un buen día llego a casa el libro “Navarra: De Caminos, Batallas y Bandidos” de Peña Santiago. Aparentemente simple en su concepción, pero donde cada ruta montañera presentaba los ecos de un pasado histórico.

Y de nuevo aparece ese término que define una etapa de nuestra historia: “Guerras Carlistas”. Un tiempo cercano y a la vez tan oscuro, cargado de “romanticismo” y de nombres y hechos que “suenan”, pero para los que todavía me resultaba complicado establecer un orden cronológico.


Pasa el tiempo y seguimos enganchados a la montaña, pero cambiamos las botas por las dos ruedas. Llegan los primeros artículos para la revista Pyrenaica. Y a la luz de la novela histórica, dueña ya de mi mesilla de noche, me pregunto sobre la posibilidad de escribir una ruta de montaña que describan esos acontecimientos históricos que me tienen tan intrigado.

Manos a la obra. Búsqueda de información en la biblioteca de la Diputación, puesta en contacto con historiadores de periodo, un ordenador Mac para darle a la tecla y mucha ilusión para poder enfrentarme con garantías al síndrome de la hoja en blanco. Aparecen los primeros caracteres, la trama se va desgranando, hacemos la ruta un par de veces y llenamos el cajón de diapositivas; para mi sorpresa, me encuentro con un relato que será premio Pyrenaica 2006.

No he hecho más que rascar un poco en la superficie, pero tengo claro que este periodo es un “filón”. Quiero seguir trabajando en la misma dinámica, pero me he dado cuenta que no hace falta novelar. La realidad de “aquellos montañeros forzosos” no precisa de la invención de acontecimientos. El propio relato de lo que vivieron es, sin duda, el mejor de los libros.

Poco a poco, vamos reuniendo información sobre un acontecimiento de importancia, las denominadas “Batallas de Somorrostro” de 1874. Nace un nuevo proyecto, los artículos de montaña dejan pasa al estudio histórico y con el tiempo aparecen otros de índole arqueológica y científica. Trabajo arduo, a veces ingrato.

Es probable que en un par de años, todo esto culmine con una publicación en formato papel. Un libro donde se desmenuce y se reconstruya lo ocurrido en los campos de Somorrostro. Recobrar la memoria histórica, evocar los acontecimientos desde un punto de vista humano, alejándonos de los tomos de ideología y adentrándonos en el teatro de operaciones. Redacción donde se retira el polvo del olvido para algunos hombres, muchos de ellos muchachos, a los que hemos podido rescatar con sus nombres y apellidos.

Y llegamos al punto de encontrarnos con la apertura de este blog. Su sentido es muy sencillo, dar salida al excedente de información. Todas aquellas ramas de conocimiento, anécdotas, datos o ideas, que por un motivo u otro, sé que no tendrán cabida en esas páginas tangibles.

Intentaré ser riguroso, pero no cabe duda, que cometeré algún desliz; o tal vez mis comentarios no sean del agrado de todos. En cualquier espero que vosotros, lectores de este bl